martes, 13 de diciembre de 2011

Autopista del Sol: estudiantes asesinados

ZAZIL CARRERAS

Gerardo Santiago Peña, un joven de 19 años, será el chivo expiatorio del gobierno de Guerrero, a quien han detenido por portar –presuntamente- un rifle AK-47, durante los hechos ocurridos el día de ayer en tal Estado, para evitar que  estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos” bloquearan la Autopista del Sol, en la salida de Chilpancingo.

Cerca del mediodía, un contingente de aproximadamente 300 estudiantes de esta Escuela Normal Rural, ubicada en Tixtla de Guerrero, en la hacienda de San Juan Ayotzinapa, llegó en marcha y también en autobuses al sitio, en donde bloquearon los cuatro carriles que enlazan la autopista.

La medida fue como resultado de diversas peticiones que el gobierno del Estado se ha negado a resolver, las cuales están relacionadas con beneficios económicos, académicos e incluso, alimenticios, que desde hace meses plantea la población estudiantil.

Quince minutos después, policías estatales de la división antimotines llegaron al lugar, intentando desalojar a los manifestantes, lo que resultó en un enfrentamiento a pedradas entre ambos grupos.

Posteriormente llegó al lugar un grupo de policías federales, integrantes del operativo Guerrero Seguro, así como agentes de la PME, quienes según las versiones de reporteros gráficos,  comenzaron a disparar contra los estudiantes, secundados por los federales.

La tarde de ayer fallecieron tres estudiantes normalistas: Edgar David Espíritu, Alexis Herrera Pino, originario del municipio de Atoyac, y Gabriel Echeverría de Jesús, oriundo de Tixtla, sede de la Normal de Ayotzinapa.

¿Guerrero Seguro? Esa es una pregunta que vino a la mente de todos aquellos que estuvimos al pendiente de estos sucesos. El operativo –evidentemente- no está funcionando, y el hecho de que policías que precisamente participan en Guerrero Seguro, fueran los que atacaran a estos estudiantes, es terrible.

Para poder entender las peticiones y la presencia de los estudiantes en tal manifestación, es necesario que entendamos que todos estos estudiantes  provienen de una organización estudiantil, creada en el año de 1935, que es la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), la organización estudiantil más antigua del país,  que con presupuestos sumamente limitados, autoridades que ven el normalismo rural como algo digno de desprecio y el acoso general de policías, mantienen vivo el proyecto mexicano de educación socialista sentenciado a muerte desde hace años, por los gobiernos estatales y federal.

Para los estudiantes, no solamente se trata de su escuela la que está en riesgo, se trata de su casa, su familia y la única oportunidad de recibir una educación.

Los estudiantes de estas normales provienen de zonas marginadas, rurales, de escasos recursos.  La lucha de estos estudiantes es simple: defienden que sus escuelas sigan manteniendo un sistema de internado, comedor, becas para cada estudiante,  todos los módulos de producción de ganado y cultivos, los talleres de carpintería y herrería, los clubes culturales y los clubes deportivos que ellos mismos sostienen, con un sistema de cooperativas, que poco –o más bien, nada- cuestan al Estado.

No ha habido un año en el que no se haga una movilización en defensa de una de las Escuelas Normales Rurales que sobreviven en el país. La lucha por desaparecerlas es real, y los sucesos del día de ayer son una clara muestra. Tres vidas se perdieron por la decisión de un gobierno de reprimir el derecho de audiencia con balas y miedo, en vez de solucionar problemas educativos que llevan años sin ser atendidos.

Las agresiones de los grupos policíacos en contra de los estudiantes son absolutamente reprobables en un Estado democrático, son representaciones de los peores actos de un gobierno y son una clara muestra de que el compromiso de Ángel Aguirre de atender los conflictos sociales evitando el uso de la fuerza pública, no fue más que una promesa de campaña, para asegurar una gubernatura de derecha, disfrazada con baratos matices de izquierda.

No hay comentarios: