Mostrando entradas con la etiqueta Martín Velez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martín Velez. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de septiembre de 2014

Y LOS MUCHACHOS DEL BARRIO LE LLAMABAN LOCA

“Y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven”… pero esos hombres no estaban vestidos de blanco, sino de azul policía; y no le dijeron ven; le dijeron algo así como “ora sí, venga pa´ca pinche vieja jija de su chingada madre, ora si se la va a llevar la ver…”  la verdad ya no me acuerdo. Pero algo así le dijeron a Rosa María O´Leary, jaloneándola para encarcelarla cuando, en una de sus muchas luchas, advertía sobre la amenaza inminente que para Sonora representan las labores mineras trabajadas sin escrúpulos.
Porque hoy que el veneno vertido sobre el río Sonora asoma su ponzoña a las puertas de Hermosillo, debemos recordar a aquellos luchadores ambientalistas que anunciaron una y mil veces la amenaza que se cernía sobre nuestros ríos, y que hoy, ya no como amenaza, sino como tragedia en curso, perjudica la salud, la vida y las actividades económicas que dan sustento a miles de familias sonorenses que viven día a día, arrancándole el pan a la tierra regada por el río hoy envenenado.
Y le llamaban loca los  funcionarios venales, los diputeibols, y los “periodistas” para los que la moral es un árbol que da chayotes. Pero seguía Rosa María con la loquera de pregonar en el desierto que pasaría lo que hoy está pasando. ¡Qué lástima, Rosa María, que no te hicimos caso, que no confiamos más en ti! ¡Qué lástima que la gente siguió confiando en las “instituciones” que no terminan de irse al diablo!
Porque ahí estaba el gobierno federal, el estatal y los municipales, limpiando el polvo de los zapatos de Germán Larrea, mientras tú seguías con la loquera de advertir que pasaría lo que ya nos pasó.  Lo que seguirá pasando; porque mañana nos dirán que el agua ya está limpia; pero sabremos que no nos estarán diciendo la verdad que es cierta. Y no sabremos si, tomando esa agua, nuestras nietas tendrán tres chichis y nuestros nietos tres nalgas.
Loor a ti, Rosa María, y a los que junto contigo fueron vejados, golpeados, humillados, encarcelados; a los que junto contigo emergen hoy con la dignidad intacta, agredidos por quienes cobran sin desquitar un centavo, pues en lugar de cuidar a los sonorenses y al ambiente donde vivimos, cuidan de los intereses de los envenenadores de la tierra.
Ahora nos distraen con el escándalo: que si cual es más ratero, que si quien es más omiso, que si quien es el gato más gato de Germán Larrea. Pero no debemos olvidar que hace años estabas tú, Rosa María, diciéndonos que un día el río se nos iba a desgraciar.
Y junto contigo estaban Lily Baldenebro, Domingo Gutiérrez, Isabel Dorado, Hildegardo Taddei, Adriana González, Judith Armenta y tantos otros a los que hoy, en la terrible circunstancia que tanto nos advirtieron,  debemos por lo menos un recuerdo agradecido; sin olvidar que los que ahora lloran por el río, con lágrimas sin sal,  son los mismos que ayer se burlaban de ustedes, y les llamaban locos.
“Y ella gritó, ¡No señor, ya lo ven, yo no estoy loca! Estuve loca ayer, pero fue por amor…”
 
Martín Vélez

martes, 5 de febrero de 2013

EXPLOSIONES CON METANO, LA PRUEBA DEL COPETE.

Parece que el señor Emilio Losoya, designado Director General de PEMEX, no conoce mucho de petróleo; tampoco sabe mucho de gases combustibles, por lo que se ve. Él sabe de negocios de contratismo gubernamental, pues es conocido que recientemente fue ejecutivo de una firma española dedicada a los negocios con el “sector gobierno”. Ha sido puesto en PEMEX para desvalijar lo que se pueda de esa empresa, en favor de compañías extranjeras, preferentemente españolas, como luego se verá, paciencia.
Pero no sabe si el metano sirve para inflar globos, o llantas, o qué. El caso es que han dado en atribuir al metano la explosión que destruyó las instalaciones de PEMEX que resguardaban información de las auditorías practicadas por el Órgano de Control Interno de la paraestatal, además de información sobre el patrimonio de PEMEX refinación, tal como han informado diversos medios nacionales.
Con el fin de ilustrar a los señores Losoya, al señor Peña Nieto, y en general a todo el gabinete sobre los efectos de las explosiones de metano, este tecleador ha diseñado una prueba científica que ha dado en llamar “La Prueba del Copete”. Advierto a los lectores, acaso imaginarios, que se precien de tener una sensibilidad irritable, o prefieran resguardar su buen gusto, que este es el momento de abandonar la lectura de estas notas; pues la “Prueba del Copete”, para el estudio de explosiones con metano, si bien ha sido diseñada con criterios científicos, atenta contra la sensibilidad y el buen gusto. Todo sea en aras de la ciencia; pero sobre aviso no hay engaño.
Dado que, como se verá después de realizada la susodicha prueba, es claro que en el gobierno federal no conocen las explosiones con metano, se recomienda que esta prueba se realice en reunión del gabinete legal y ampliado del gobierno federal. De hecho, para la realización de la prueba se requieren dos participantes por lo menos. Así que este tecleador propone que las dos personas que realicen el ensayo sean precisamente los señores Losoya y Peña Nieto, siguiendo el procedimiento que a continuación se describe:
1.       El señor Losoya deberá desayunarse una papilla de garbanzo con crema de brócoli, además de una quesadilla con harto queso.
2.       El señor Losoya deberá comer, a media mañana, una sopa de lentejas; acompañado de un café con leche (de preferencia con leche entera).
3.       A medio día el señor Losoya deberá comer un plato de frijoles charros, con mucho tocino frito. Como postre deberá comer unos pepihuates (pepino picado con mucho cacahuate japonés, y harto chamoy).
4.       Deberá reunirse el gabinete legal y ampliado, en torno a una mesa de dimensiones apropiadas.
5.       Deberá invitarse al señor Losoya a que suba a la mesa y a que se quite los pantalones y los calzones (en el supuesto de que los traiga puestos).
6.       El señor Losoya deberá adoptar la posición corporal conocida técnicamente como “genupectoral o mahometana”, popularmente conocida como “pinicuchi”.
7.        El señor Peña Nieto deberá acercar su cara a la parte trasera del señor Losoya; deberá encender un fósforo, o cerillo, o encendedor y deberá colocar esa fuente de ignición en las proximidades del orificio anal del señor Losoya.
8.       Deberá solicitarse al señor Losoya que libere aquella presión intestinal que ha estado reteniendo desde el desayuno, previamente deberá advertirse al señor Peña que cierre los ojos.
9.       Una vez realizados los pasos anteriores, el gabinete en pleno deberá evaluar los efectos. Se advierte que el copete del señor Peña resultará severamente dañado.
Realice el gobierno federal la prueba anterior y conocerá lo que es una explosión de metano; pues los gases que se acumularon durante esa mañana en el intestino del señor Losoya se componen principalmente de metano.
Sabrán así, de manera por demás gráfica que, si en el edificio de PEMEX hubiera habido una explosión de metano, las señales de fuego serían similares a los efectos sufridos por el copete del señor Peña en la “Prueba del Copete”. La explosión de metano se descartaría como causa de la explosión, pues se sabe que no hubo incendio, ni señales de fuego, ni papeles quemados. El gabinete de seguridad se reuniría de urgencia, para investigar las verdaderas causas de la explosión que mató a casi cuarenta personas, o para inventar una mejor mentira. Todo gracias a la prueba del copete. No se necesitará ningún experto nacional o extranjero, sólo un par de lelos; como hasta ahora han demostrado ser los señores Peña y Losoya.
Martín Vélez