domingo, 21 de septiembre de 2008

AMLO… ¿SÓLO?


Publicado por Pomponio

AMLO… o las iniciales de ese nombre al completo: Andrés Manuel López Obrador. El ‘muerto político’, ‘el que se va quedando sólo’, ¿qué otras canciones hemos oído de él al respecto?, ¡oh, cierto!: ‘cada vez son menos’. En fin, frases similares tenemos para tirar por la ventana.

Ya alguna vez habíamos hablado de la palabra contradicción en la que caen algunos sectores con aquello de la delincuencia, la violencia y los secuestros. Con el tema de Andrés Manuel no es la excepción: mientras los renegados hemos aceptado abiertamente que somos, no sólo renegados, sino también AMLOístas por convicción y de corazón, no faltan los que aún no se atreven a dar el paso para salir del clóset y así como se desgastan inútilmente con la sonada cantaleta de ‘se está quedando sólo’, nosotros, de éste lado, nos preguntamos porqué les preocupa tanto recalcarnos ese dicho cada que pueden, ¿será que todavía creen en aquello de que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad? Y si me lo pregunto es porque AMLO puede ser todo, menos un hombre que se está quedando sólo.

Pensémoslo nada más con un poquito de lógica (derechosos, nomás no se esfuercen demasiado): un hombre estando sólo no podría lograr mucho, mucho menos ser el centro de atención de políticos, noticieros televisivos, radio, el cisen y sus enviados. Un hombre estando sólo de verdad, puede ser debilitado por sus enemigos con mucha más facilidad que con spots costosísimos. Un hombre estando sólo no merece atención alguna, de ningún tipo.

La noche del Grito de los Libres, nuestro grito, lo volvimos a vivir: mientras enfrente se desgastaban con el sonido a todo volumen (mismo que, casualmente, de repente aumentaba en momentos claves de nuestro festejo), un ciudadano común y corriente, pero no falto de sentido común, lo hizo saber en voz alta: - Eso se llama desesperación -, nos dijo. Y nada más alejado de la realidad.

La desesperación puede tener muchos matices y ésta, aderezada con la palabra ‘derecha’, puede tomar tintes absurdos y hasta risibles: desde spots en donde un pseudo-presidente ya casi parece que le ruega a la gente que porfis-porfis-porfis, le apoyen su reforma energética después de haberse desgastado con frases al estilo ‘el pueblo no sabe lo que dice’ (recordemos a Reyes Heroles), hasta solicitudes casi amenazantes en donde ese mismo pseudo-presidente pide que le apoyen en su lucha contra el narco y la delincuencia, eso sí, después de haber dividido a la sociedad antes de la elecciones del 2006, pasando por curiosidades como el ver a montones de helicópteros atentísimos a las asambleas en el Zócalo, quizá contándonos con lupa y microscopio (y en el más divertido de los casos, con alfileres representando a cada ciudadano) para curarse en salud con el auto-convencimiento de que sí, cada-día-somos-menos.

Hagamos un pequeño recuento: por un lado, tenemos a un hombre que se sentó en la silla presidencial no por méritos propios, sino con ayuda significativa (y al referirme a ‘ayuda significativa’, ya saben a qué y a quienes me refiero à $$$); un hombre que, una tras otra, la riega con ‘p’ de p… residente. Entre frases como ‘¡ya basta!’, ‘¡me sumo a la protesta ciudadana!’, ‘haiga sido como haiga sido’, ‘trabajaré sin distingos partidistas’, entre otras, el individuo ya tiene trazado su camino en la historia como el títere de intereses no precisamente sociales mientras el país se le rompe en las manos; por otro lado tenemos a otro hombre que, con hechos, está demostrando que una banda presidencial no necesita serle colocada por las instituciones legaloides y corruptas para demostrar que es verdadera voz de un pueblo. Así pues, de él podemos decir que lleva recorridos muchos puntos de nuestro país entre ciudades principales, cabeceras distritales y municipales, siempre llevando, básicamente, el mismo mensaje: no dejemos de pensar como pensamos, o, como podría traducirse: no dejemos de luchar por lo que creemos.

Me imagino que, de hacerle una auditoría al gobierno federal, quien sabe cómo saldría librado… o sí lo sabemos, sólo que nos quedaremos, como con muchas otras situaciones y ocasiones, con las ganas de verdadera justicia; hacerle una auditoría a Andrés Manuel derivaría en no sé cuanto dinero salido de nuestros bolsillos invertido en sus giras y en nuestro propio futuro, creatividad e ingenio renegado vertido en espacios de internet, mantas varias en ésta o aquella asamblea, unas valiosas tomas de tribuna de parte de los legisladores del FAP, Adelitas y Brigadistas que siguen firmes y de pie, un debate energético que nadie se esperaba, en fin… todo un vertido de demoniaca inteligencia ciudadana que está logrando ganar una batalla contra el tiempo, el desgaste, el golpeteo mediático y las veladas amenazas que llueven por aquí y por allá y que sí: definitivamente se está ganando su lugar en la historia.

Considero que un punto clave en la lucha ciudadana, nuestra lucha, ha residido en el contacto que se tiene entre cabeza y cuerpo. Explico: Andrés Manuel, en sus giras por tierra, tocando ciudades y municipios, mantiene un contacto directo con la gente y además la informa; en las asambleas constantes que convoca, que es cuando una mayoría nos congregamos, es como vamos sabiendo de los últimos acontecimientos de lo que verdaderamente nos interesa y nos vamos alertando de posibles acciones, todas ellas ciudadanas y, aunque les pese, válidas; el movimiento, cuenta en sí, con un trabajo en equipo: Andrés Manuel como cabeza dirigente y líder pensante; el FAP cumpliendo su trabajo como verdadero representante ciudadano y el pueblo en las calles manifestándose en legítimo derecho.

¿Qué nos falta aún mucho por hacer?, eso es definitivo, pero el movimiento en sí está librando obstáculos poderosos, con todo y sus ‘peros’, porque es cierto que no somos perfectos, pero no hay que olvidar tampoco que éste movimiento está caminando contra poderosos intereses políticos y económicos, está caminando contra medios de comunicación obedientes de un sistema, está caminando contra instituciones secuestradas y corruptas, está caminando contra más de 70 años de vicios sumamente arraigados, en fin: está avanzando contra corriente y eso, ¡claro que tiene mérito, un mérito enorme! Y más allá de ese mérito, lo que vamos dejando a futuro, eso es lo que más hablará de y por nosotros.

Mineko Kia.

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