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sábado, 16 de marzo de 2013

Pésimo para Brasil, haber privatizado su empresa petrolera: ingeniero de Petrobras

Periódico La Jornada
Sábado 16 de marzo de 2013, p. 9

El vicepresidente de la Asociación de Ingenieros de Petrobras, Fernando Siqueira, llamó al pueblo de México a pensarlo muy bien antes de modificar la legislación que rige a Pemex, ya que cuando se abre cualquier brecha en la regulación no se tiene más el control.
Durante el foro Mitos y realidades de Petrobras, realizado en el Senado, Siqueira echó abajo la versión propalada por el gobierno mexicano de que la privatización de esa empresa brasileña fue benéfica. Lo que en realidad sucedió –dijo– es que las trasnacionales se apoderaron del cien por ciento del petróleo que explotaban; sólo pagaban 10 por ciento de impuestos y tampoco desarrollaron nuevas tecnologías”.
La privatización de Petrobras fue mala para la empresa y pésima para Brasil, y el entonces presidente Luiz Inacio Lula da Silva tuvo que modificar la legislación para frenar a las trasnacionales, insistió.
Destacó que a partir de que la petrolera se abrió al capital privado en toda la cadena productiva –en 1997–, debió someterse a la ley estadunidense Sarbanes Oxley, lo que dificulta su accionar.
Siqueira dijo que es mentira que la tecnología sólo la poseen los capitales privados, ya que tanto Petrobras como Pemex pueden contratar el equipo y las técnicas necesarias para explotar aguas profundas sin la intervención extranjera y sin ceder su renta petrolera.
En el foro, convocado por el coordinador de los senadores del PT, Manuel Bartlett, hubo otras voces que pidieron verse en el espejo de Brasil. Entre ellas la de Javier Jiménez Espriú, integrante de la Asociación de Ingenieros Constitución de 1917, quien advirtió que se requiere despertar la conciencia de los mexicanos y movilizarse antes de que sea demasiado tarde para impedir la entrega del petróleo y la electricidad a consorcios extranjeros.
Miembro del consejo consultivo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Jiménez Espriú dijo que se cae el mito de que debemos imitar a Petrobras, y queda claro que la intención es entregar la renta petrolera, como ocurrió a la empresa brasileña antes de la intervención de Lula.
Alertó sobre la decisión de Peña Nieto de continuar con el esquema que empezó con la reforma de 2008, cuando por medio de una trampa jurídica de interpretación, con los famosos contratos incentivados, se abrió la participación privada en el sector.
Con este mecanismo –dijo–, ahora se paga 75 por ciento de los costos del trabajo que realizan las empresas extranjeras que ganaron alguna concesión y, además, se les entregan 4, 5, 6 o 9 dólares, según la licitación, por cada barril que se extrae.
Bartlett coincidió en que se debe movilizar a la sociedad en defensa del petróleo y deplegar una amplia campaña de difusión para frenar las mentiras del gobierno federal y de los priístas, quienes insisten en que no se van a privatizar los energéticos.
Al respecto, el analista Alfredo Jalife-Rahme expuso que los priístas van a repetir hasta el cansancio que no habrá privatización, y dirán que es borrego, aunque vuele.
Desmintió luego las afirmaciones de los priístas, durante la discusión de la Estrategia Nacional de Energía –entre David Penchyna– de que no hay recursos para el desarrollo energético y se requieren 100 mil millones de pesos. Eso es falso –dijo–, sólo hay que ver que Pemex ocupa el lugar 34 entre las 500 petroleras más importantes del mundo.
En su turno, el ingeniero Francisco Garaicochea, ex funcionario de Pemex y presidente de la Asociación de Ingenieros Petroleros Constitución de 1917, advirtió que la privatización de Pemex hará que se generen empleos en Estados Unidos, no aquí, porque “nos van a vender equipos, herramientas y el servicio, además de llevarse el petróleo.
A su vez, el economista Lorenzo Carrasco Bazúa aseguró que se tiene que conformar una alianza nacionalista entre Brasil y México y generar un frente nacional parlamentario independiente, porque se enfrentan presiones de potencias estadunidenses para asegurar el control sobre los recursos energéticos.

viernes, 15 de marzo de 2013

Aprueba el Senado plan de energía de Peña; empieza la entrega de Pemex y CFE: Bartlett

Andrea Becerril y Víctor Ballinas


Periódico La Jornada
Viernes 15 de marzo de 2013, p. 23
Con el voto de PRI, PAN y PVEM, el Senado aprobó la estrategia nacional de energía del presidente Enrique Peña Nieto para los próximos 15 años, luego de un largo debate en el que legisladores de izquierda que el documento sienta las bases para avanzar en la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
El priísta David Penchyna, presidente de la Comisión de Energía, trató de refutar las acusaciones y los cuestionamientos formulados por el petista Manuel Bartlett, por la perredista Dolores Padierna y por Layda Sansores, de Movimiento Cuidadano, quienes insistieron en que esa estrategia es el punto de partida para entregar el petróleo y la electricidad a transnacionales.
Se trata sólo de una estrategia, no de una reforma energética; la privatización sólo existe en la cabeza de algunos, sostuvo el priísta. Dijo que la necesidad de mayor presencia de particulares en el sector energético se debe a que requiere más de 100 mil millones de pesos, que es un tercio del presupuesto de la Federación.
Antes, Manuel Cavazos, ex gobernador de Tamaulipas, dijo a Bartlett que en el diccionario del PRI no existe la palabra privatización, sino la palabra modernización. ¿Para qué va a invertir Pemex sus escasos recursos en áreas que apenas tienen rentabilidad de 20 por ciento, si hay otras empresas interesadas, para las que sí son atractivas?, preguntó.
Penchyna insistió en que la propia Estrategia Nacional de Energía 2013-2027 mantiene la propiedad del Estado y su rectoría económica sobre el petróleo y los demás recursos energéticos.
Bartlett le respondió que no hace falta que en el documento se escriba la palabra privatización, cuando está claro, porque así se establece, que la estrategia es permitir la entrada de trasnacionales en mayores áreas de Pemex y CFE, y recordó que en 1940 Lázaro Cárdenas recalcó que habiendo tomado el control de la industria petrolera, era absolutamente inconveniente que volviéramos a permitir que entraran.
Sostuvo que no se trata de una estrategia, porque carece de un diagnóstico real del sector, no define la política energética y tiene una clara intención de ampliar la inversión privada y extranjera. No explica la situación financiera de Pemex ni precisa, por ejemplo, que en los últimos 12 años la paraestatal transfirió a la Secretaría de Hacienda más de 7.13 billones de pesos
La senadora Padierna respondió a su vez a Penchyna que no es que la privatización esté en la mente de algunos, y leyó varios apartados del documento en los que se alude a la necesidad fundamental de que participen particulares en Pemex y CFE. No plantea construir al menos una refinería en esos 15 años. Así que no venga aquí a engañar, recalcó.
En tanto, Sansores dijo que la estrategia sí tiene buena planeación, pero para los intereses de las trasnacionales.
El PAN expuso desde un principio que votaría en favor, aunque reprochó que en la estrategia no se hayan reconocido los avances logrados en materia energética durante los dos gobiernos de su partido.
El senador panista Jorge Luis Lavalle recalcó que ellos no van a actuar de forma mezquina ni por cálculos electorales; el sector se habría modernizado mucho antes si quienes hoy proponen hubieran aceptado las reformas necesarias, señaló.
La estrategia se aprobó con 83 votos en favor, 17 en contra y siete abstenciones, estas últimas de senadores del PRD, ya que la bancada votó divida; Angélica de la Peña, Fidel Demedicis, Isidro Pedraza, Sofío Ramírez, Zoe Robledo, Benjamín Robles y Adolfo Romero optaron por la abstención, mientras el resto votó en contra.